"Conclusiones"

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Existe una asociación proporcional entre mayor ruralidad y mayor presencia indígena con mayores niveles de pobreza y menores niveles de desarrollo humano.

El análisis indica que los coeficientes de asociación son estadísticamente significativos (al nivel de 1%) entre mayor ruralidad y mayor pobreza (0.644); entre ruralidad y menor desarrollo humano (0.540); entre mayor presencia indígena y mayor pobreza (0.49); y entre mayor población indígena y menor desarrollo humano (-0.56). Estos patrones se vuelven a repetir cuando se consideran otros indicadores de salud, educación, empleo e ingresos. Es decir, la alta ruralidad y la alta presencia indígena están asociados con bajos niveles en educación, salud e ingresos.

En general, en los últimos cuatro años han recibido mayores recursos aquellos ministerios de mayor importancia para la inversión y el desarrollo social.

Al examinar el presupuesto destinado por entidad, se observa que el Ministerio de Educación ha sido el que más recursos a recibido como porcentaje del total del presupuesto de egresos (entre el 12% y el 14% en los últimos cuatro años), seguido del Ministerio de Comunicación, Infraestructura y Vivienda (ME CIVI) y el Ministerio de Salud (cerca del 10% y 6%, respectivamente). A nivel de ministerios, los que menos recursos han recibido han sido el Miniterio de Relaciones Exteriores, el Ministerio de Cultura y Deportes y el Ministerio del Medio Ambiente. La asignación para cada uno de estos tres ministerios no ha llegado más alia del 2% del total del presupuesto de la nación. En un punto intermedio se encuentran el Ministerio de la Defensa, el Ministerio de Gobernación y el Ministerio de Agricultura, entidades que han recibido cada uno entre el 2% y el 4% del presupuesto total. En particular, destaca la evolución del presupuesto para el Ministerio de la Defensa, que en los últimos cuatro años ha ido recibiendo cada vez menos recursos (4.6% recibido en 2004 y 2.4% asignado para 2005). Sin embargo, debe tenerse en cuenta que la relación inversión/ funcionamiento varía de entidad a entidad y que, en la mayoría de los casos, lo destinado a funcionamiento sigue siendo mayor a lo destinado a inversión (un promedio de 65% y 35%, respectivamente en los últimos cuatro años).

La inversión pública del año 2004 no se focaliza hacia aquellas poblaciones más necesitadas, en particular, aquellas en situación de pobreza y pobreza extrema. El análisis indica que los 123 municipios más pobres (donde más del 75% de la población es pobre) reciben el 23.3% de la inversión total. En contraste, los 24 municipios menos pobres (con población en pobreza por debajo del 25%) reciben el 32.8% de la inversión total. El análisis indica que el gasto total en inversión, examinado a nivel municipal, no responde de manera consistente con indicadores de bienestar general, como el índice de Desarrollo Humano o la incidencia de la pobreza. En otras palabras, la inversión pública no se está destinando de una manera sistemática y coherente, a aquellos municipios con mayor incidencia de pobreza y menores niveles de desarrollo humano.

A pesar de que la población indígena presenta los indicadores socioeconómicos más bajos comparada con la población no indígena, es la que menos inversión pública recibe. Cuando se considera la inversión total por municipio, se observa que los 128 municipios con mayoría indígena (por arriba del 75%>) reciben el 23.8% del total de la inversión pública. En contraste, los municipios con menor población indígena (que agrupa a 149 municipios) recibe el 64.2% de la inversión total. Esto es particularmente notorio en el caso de la inversión en salud, donde los municipios mayoritariamente indígenas (por arriba del 75%) reciben la menor parte de la inversión destinada a mejorar la salud (12.7% del total).

La inversión pública en agua y saneamiento es la que presenta una mejor asignación en función de las necesidades de la población. En otras palabras, cuando se examina la inversión en este sector a nivel municipal, se observa que ésta responde mejor o se destina más, a medida que los municipios tienen menos hogares con acceso a agua y saneamiento.

El gasto destinado a asuntos específicos relacionados con la población indígena (gasto etiquetado) ha sido muy reducido en los últimos cuatro años. Si se considera este gasto como un indicador del grado en que el Estado guatemalteco asume o responde a las necesidades de la población indígena, se puede concluir que el Estado aún no le otorga la suficiente importancia a aquellas reformas políticas e institucionales que permitan construir un Estado multicultural. A pesar que las políticas presupuestarias de los diversos ministerios y entidades refrendan en alguna medida su compromiso con la población indígena, esto no se refleja significativamente en las correspondientes asignaciones presupuestarias; por ello, el promedio destinado a estas entidades no ha rebasado del 1.5% del total del presupuesto de egresos en los últimos 4 años. Aunque se han observado incrementos significativos para algunas dependencias del Estado o entidades autónomas, estos avances son insignificantes cuando se considera el gasto etiquetado como proporción del presupuesto total de egresos.

El presupuesto de la nación para el año 2005 no presenta mayores cambios en relación al de los últimos cuatro años. El presupuesto para el año 2005 que se ha propuesto para su aprobación en el Congreso no presenta mayores cambios en términos de: a) proporción de inversión y b) asignación presupuestaria a las entidades estatales que atienden de forma específica, a la población indígena. El porcentaje que se destinará a la inversión es poco más del 35%, por debajo de lo destinado para el 2004 y en similar nivel que el del año 2002. Por otro lado, el porcentaje destinado a las instituciones estatales vinculadas con los pueblos indígenas es de 1.4%, porcentaje similar al de años anteriores.

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